Opinión: Miyazaki sin fecha de entrega

En el número de abril1 de la revista Bungei Shunjū se puede leer un ensayo de Toshio Suzuki en el que asegura que Hayao Miyazaki está trabajando en su próxima película, Kimi-Tachi wa Dō Ikiru ka, sin una fecha de entrega. A partir de esta premisa voy a hacer un repaso a la trayectoria de Hayao Miyazaki en este aspecto y dar mi opinión. 

Las declaraciones de Suzuki

La noticia con el resumen del ensayo de Suzuki la he leído en Anime News Network. Los puntos más interesantes del texto de Suzuki son los siguientes: 

  • «Con la producción de esta película estamos experimentando no teniendo una fecha de entrega establecida.» Algo que, en mi humilde opinión, no es del todo exacto. Lo argumentaré a continuación.
  • Sobre que esta sea su última película, Suzuki declara «No lo creo. Miyazaki seguramente continuará creando películas mientras viva.»
  • Por el bien de su salud (y la de Studio Ghibli), Suzuki ha pedido a Miyazaki no volver a hacer una rueda de prensa para anunciar su retiro.

Sobre el primer punto, han sido varias las fechas de entrega que se hicieron públicas desde el anuncio del proyecto. Hayao Miyazaki declaró que quería estrenar la película en 2020, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Tokio; pero viendo que el proyecto no avanzaba según previsto se retrasó a 2021 o 2022. Hayao Miyazaki tiene 78 años y el ritmo al que puede trabajar está lejos del caballo desbocado que dirigió películas como La princesa Mononoke. Meter presión a una persona de su edad iría en contra de su salud, de la película y del propio Studio Ghibli. Por eso han tomado la decisión de dejar hacer al maestro y estrenar la película cuando esté hecha. Tras tantos años de éxitos, hoy por hoy Miyazaki conseguirá una buena taquilla haga lo que haga. Aunque eso implique un sobrecoste de la producción2, con una agresiva promoción como las que nos tiene acostumbrado Suzuki, habrán hecho los cálculos para llegar a la conclusión de que, a pesar de todo, conseguirán hacer un buen negocio. 

Sobre el segundo punto, confieso que Miyazaki consiguió convencerme de su retiro en 2014, pero está claro que este hombre no puede vivir lejos de una mesa de luz. Tras volver a la producción de largometrajes, muchos vaticinamos que Miyazaki se irá dejando una obra inacabada y al parecer Suzuki tiene la misma impresión. Nadie mejor que él para asegurarlo. 

El tercer punto se explica solo. Suzuki también es mayor y no quiere sobresaltos. Es innegable que Studio Ghibli funciona alrededor de Hayao Miyazaki, por lo que el anuncio de la retirada del maestro colocó a la empresa en una situación complicada…3 para después anunciar que volvía. 

Imagen promocional del manga Kimi-Tachi wa Dō Ikiru ka.

Merecido

Ya sea por una razón o por otra, en Studio Ghibli siempre han ido con unos ajustados tiempos de producción:4 en un primer momento porque el estudio debía abaratar costes y una forma de conseguirlo era crear películas en el menor tiempo posible. Nausicaä del Valle del Viento, película de dos horas, se hizo en nueve meses y tres días; con El castillo en el cielo tuvieron trece meses; a continuación subieron el listón y asumieron la creación de dos películas en paralelo, La tumba de las luciérnagas y Mi vecino Totoro, que se realizaron en un año; con Kiki’s Delivery Service hubo un cambio de director que obligó a Miyazaki a encargarse del proyecto5 partiendo de cero. Se completó en un poco más de 15 meses; con Porco Rosso, debido al retraso de Isao Takahata con Recuerdos del Ayer, Miyazaki empezó a trabajar solo en el proyecto, que se hizo en 11 meses6

Por aquel entonces la economía del estudio era mejor que al principio. Ese momento se aprovechó para subir el listón de la producción7 y la calidad. La princesa Mononoke fue un proyecto titánico que se realizó en mucho más tiempo, 2 años y 10 meses aproximadamente, pero que requirió muchísimo a todo el estudio, tanto física como mentalmente. Con El viaje de Chihiro Miyazaki soltó un poco el pie del acelerador, pero en el estudio se siguió trabajando duramente para cumplir las fechas, realizándose en 19 meses; y algo similar sucedió con El castillo ambulante, para el que se tardó 17 meses en completarla.8Tras esta película, con 63 años, Miyazaki ya no era el de antes, pero mira tú por donde, su siguiente proyecto, Ponyo en el acantilado, decidió hacerlo de forma artesanal; se realizó en 20 meses. Para su última película hasta la fecha, El viento se levanta, necesitó más tiempo del habitual debido a sus problemas de espalda, de vista y a una falta de concentración que iba en aumento. 

Imagen promocional del manga Kimi-Tachi wa Dō Ikiru ka.

Sin menospreciar el resto de proyectos, Hayao Miyazaki lleva dirigiendo películas muy rentables desde La princesa Mononoke (1997). Aunque no haya sido una decisión tomada de buenas a primeras como parece asegurar Toshio Suzuki, bien merecido tiene que su nueva película se haga sin tantas prisas y agobios como son habituales en el mundo de la animación. Una decisión con la que todos saldremos ganando. 

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  1. Aunque puede llevar a confusión, en Japón las revistas de un mes se ponen a la venta el mes anterior. ↩︎
  2. Ignoro si en esta nueva etapa de Studio Ghibli se sigue pagando un salario a los animadores, aunque pondría la mano en el fuego porque así está siendo. ↩︎
  3. De hecho, la prometida reestructuración de la empresa no llegó a concretarse nunca. ↩︎
  4. La excepción era Isao Takahata, que creía que las prisas eran para los cobardes. ↩︎
  5. Algo similar a lo que sucedió con Mamoru Hosoda en El castillo ambulante↩︎
  6. Aunque en este caso, como sucedió con Mi vecino Totoro, la película era de apenas 90 minutos y no las casi dos horas que acostumbra el director. ↩︎
  7. En 1991 se había consolidado la idea de tener una plantilla fija de trabajadores con un suelo fijo, por lo que necesitaban tenerlos ocupados para justificar ese gasto. Para ello se preparó un plan quinquenal, algo inédito hasta entonces en este estudio. ↩︎
  8. Durante esta década alternó largometrajes con proyectos de corta duración para Museo Ghibli. Los omito porque no sé qué ritmo de producción ni el personal que tenían para estos proyectos. ↩︎