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Categoría: Jiburi

Jiburi 80: Ghibliografía 8 

En el episodio 80 de Jiburi continúo sobre la historia de Studio Ghibli. Hoy le toca el turno a El castillo ambulante Cuentos de Terramar y Museo Ghibli.

Puedes escucharlo aquí o en estas plataformas

80 Ghibliografía 8 Jiburi Podcast

En la séptima parte de Ghibliografía hablé sobre El viaje de ChihiroHaru en el reino de los gatos y los primeros años de Museo Ghibli.

En este episodio voy a hablar de El castillo ambulanteLa saga de Terramar, Museo Ghibli y otros proyectos de corta duración que se gestaron en el estudio.

El castillo ambulante

En un primer momento, El castillo ambulante no iba a ser dirigida por Hayao Miyazaki, sino por Mamoru Hosoda. Seguramente ese nombre les suene a todos los que sean aficionados al mundo de la animación pero, por aquel entonces, Hosoda no era tan conocido, ni mucho menos. Su valedor fue Toshio Suzuki quien, tras ver su trabajo en la OVA Digimon Adventure (1999), en verano de 2001 le ofreció el puesto.

Hosoda aceptó sin dudarlo. De hecho, su interés por el mundo de la animación estaba vinculado a Hayao Miyazaki. Hosoda quiso convertirse en director de animación después de ver en cines El castillo de Cagliostro. Cuando acabó sus estudios quiso entrar en Studio Ghibli pero le rechazaron y finalmente acabó formando parte del equipo de Toei Animation, tal y como hizo su admirado Miyazaki en la década de los 60. La proposición de Suzuki fue para él una agradable sorpresa y un premio por su dedicación y su tesón. En agosto de 2001 Hosoda ya estaba trabajando en la película. Los problemas empezaron a surgir cuando se quedó bloqueado porque no encontraba la manera de avanzar en el guion gráfico y decidió no pedir ayuda a nadie. Confiaba en su talento y quiso solucionarlo solo. Ocho meses después, en abril de 2002, Toshio Suzuki le despidió porque Hosoda seguía sin encontrar una solución satisfactoria. 

Tal y como sucedió en la década de los 80 con Kiki’s Delivery Service, Hayao Miyazaki no quedó satisfecho con la propuesta. O, mejor dicho, con la ausencia de propuesta. Hosoda hizo unas declaraciones en un reportaje emitido en 2015 en el canal NHK donde explicó su experiencia y algunos detalles de su admiración por Miyazaki y Studio Ghibli. 

Lo sucedido con Mamoru Hosoda supuso un contratiempo para el estudio, porque todo lo que habían hecho hasta ese momento no servía para nada. Studio Ghibli cerró sus puertas durante 6 meses para que sus trabajadores, muy desanimados por la situación, pudieran descansar o trabajar en otros proyectos. Era el primer cierre de estas características desde que en el estudio contaran con una plantilla fija de trabajadores, a finales de la década de los 80 del siglo pasado. Mientras tanto, durante ese tiempo, Miyazaki trabajó en dar forma a su película. 

El periodo de preproducción empezó en septiembre de 2002. A pesar de los contratiempos, la película hubiera llegado a tiempo para un estreno veraniego, pero finalmente se retrasó hasta el 20 de noviembre de 2004, un mes poco habitual para la compañía. De hecho, recuerdo que la película se pudo ver en España pocos días después en el Festival de Sitges

© 2004 Studio Ghibli・NDDMT

El castillo ambulante fue un gran éxito de crítica y público, logrando premios de prestigio como el del Festival de Venecia. Durante su viaje de promoción por Europa tuvo la ocasión de visitar el Reino Unido e invitar a un pase privado a Diana Wynne Jones (autora de la novela original) que dio su visto bueno a la película a pesar de las notables diferencias con respecto a su obra. Comento este dato porque, como escucharemos dentro de poco, no todas las escritoras quedaron satisfechas de un largometraje de animación creado en Studio Ghibli. 

Antes de continuar con el próximo proyecto quiero destacar que en marzo de 2005, tras 20 años de vínculo, la compañía tomó la decisión de independizarse de Tokuma Shoten para convertirse en Studio Ghibli Inc. Una relación en la que ambos salieron beneficiados: Studio Ghibli consiguió el apoyo económico al principio y Tokuma Shoten los beneficios económicos cuando el estudio empezó a acumular éxitos de taquilla. 

‌La saga de Terramar

Para hablar del siguiente proyecto tenemos que seguir con la promoción de El castillo ambulante. Durante su estancia en Estados Unidos, Miyazaki se reunió con Úrsula K. Le Guin y logró hacerse con los derechos para producir un largometraje de animación de La saga de Terramar

Anteriormente a la reunión entre escritora y director, Toshio Suzuki le propuso realizar el guion gráfico a Gorō Miyazaki, hijo del maestro y que por aquel entonces era director de Museo Ghibli. El trabajo realizado gustó tanto a Suzuki como a otras personas de su confianza. Por esa razón le propuso convertirse en el director de la película. Y Gorō aceptó. Pero su padre no estaba de acuerdo porque aseguraba, no sin razón, que su hijo no tenía experiencia. 

La producción de la película fue un vía crucis para Gorō Miyazaki, que además de los nervios del debut, tenía a su padre de fondo haciendo de todo menos ayudarle. A todo esto hay que sumar que una de las estrategias de promoción de Toshio Suzuki se centró en la tensión existente entre padre e hijo. Si habéis tenido la ocasión de ver algún reportaje sobre esta película, queda claro que Gorō Miyazaki no la dirigió en el mejor ambiente posible. 

© 2006 Studio Ghibli・NDHDMT

Cuentos de Terramar se estrenó el 29 de julio de 2006 y aunque no fue un exitazo consiguió ser rentable. Lo que no pudo conseguir fue el visto bueno de Úrsula K. Le Guin quien, tras verla, publicó una carta en su web oficial (traducción al castellano). En ella recordó que el primer rechazo a la propuesta de Hayao Miyazaki sucedió en la década de los 80. Tras ese primer encuentro, tuvo la ocasión de ver algunas de sus películas, y se convirtió en una fan. Tiempo después la señora Le Guin inició una correspondencia con Toshio Suzuki en la que dejaba la puerta muy abierta a que Studio Ghibli creara una película de animación del universo de Terramar. De hecho, hasta le propuso un espacio temporal —entre los dos primeros libros— para que el director tuviera total libertad creativa, algo que concedió de forma excepcional. 

Al final, cuando se reunieron en persona, Hayao Miyazaki le dijo que quería retirarse y que iba a ser su hijo, sin experiencia previa, quien dirigiría la película. A pesar de que no era lo que habían estado tratando, Le Guin aceptó pensando que Hayao Miyazaki tomaría las decisiones importantes del proyecto. Al final, ni Miyazaki se retiró ni tuvo ninguna implicación en la película, más que poner nervioso a su hijo. De hecho, como he comentado antes, este rifirrafe paternofilial fue una de las bazas que jugó Suzuki para promocionar el proyecto. ¡Si hasta se incluyó un documental donde se veía la mala relación entre ambos! Todo esto decepcionó profundamente a la autora. Pero por si eso no fuera suficiente, la película tampoco le convenció. No hicieron caso a su oferta y el argumento se situó entre los libros tercero y cuarto; y, resumiendo, decía que la película era bonita por momentos pero que no era una película como las de Hayao Miyazaki y que en ocasiones se habían olvidado del espíritu de las novelas. Doble decepción. 

Lo cierto es que, si todo esto se confirmase, no me parece correcta la actitud de Ghibli en este aspecto. Es cierto que Hayao Miyazaki puede estar convencido de retirarse un día y al siguiente venir con una idea genial para dirigir una nueva película, pero las ideas del padre sobre la elección de su hijo como director eran claras, públicas y notorias. Y solo suavizó su postura para conseguir los derechos. Y eso, en mi opinión, es mentir y quedar muy mal con una autora a la que el maestro ha declarado su admiración desde hace mucho tiempo y que ha sido una de sus inspiraciones. Teniendo en cuenta lo exigentes que son con sus obras, creo que lo menos que podrían haber hecho es actuar de la misma manera con una autora tan exigente como ellos.

Dejando a un lado esta polémica, me gustaría destacar la participación del gallego Carlos Nuñez en la banda sonora de la película (muy recomendable, por cierto). Tal y como se puede ver en uno de los reportajes de la película —que se incluye en la edición Blu-ray— fue él quien desencalló el bloqueo que tenía Tamiya Terashima para encontrar la música que buscaba para la película. Me resulta simpático ver el contraste cultural entre un occidental apasionado como Carlos Nuñez al que, desde el principio, se le ve muy implicado en el proyecto, proponiendo ideas, sugiriendo melodías e instrumentos, con la personalidad más contenida representada en este caso por Tamiya Terashima y Gorō Miyazaki.

Por último, para acabar con este apartado, comparto con vosotros un pensamiento al que le he dado vueltas últimamente. ¿Qué hubiera pasado si en Studio Ghibli hubieran tenido más paciencia con Mamoru Hosoda? O tal vez la palabra adecuada no sería paciencia, sino saber guiar a un director con mucho potencial (como posteriormente evidenció) y ayudarle a sacar lo que buscaban de él. Tal vez no, pero de ser así, a lo mejor Studio Ghibli hubiera tenido un director de garantías, el tan ansiado relevo. Pero lo que hubiera sido más factible es que Hayao Miyazaki hubiera estado en situación de dirigir Cuentos de Terramar. Y ahí estoy convencido de que el enfoque del maestro hubiera sido muy distinto al de su hijo y que, posiblemente, la señora Le Guin hubiera quedado más satisfecha. 

‌Museo Ghibli

Seguimos con Museo Ghibli. La mayoría de sus atracciones suelen ser fijas. Sin embargo hay un par de estancias que tienen contenidos nuevos de forma periódica: son el Cine Saturno y la sala de Exposiciones temporales. El nombre no engaña. 

En cuanto al Cine Saturno, en septiembre de 2004 se inició la producción de tres cortometrajes: YadosagashiMizugumo Mon Mon y Hoshi wo katta hi. En las notas del episodio pondré enlaces a cada uno de ellos, pero para resumirlos brevemente diré que Yadosagashi cuenta la historia de una chica pelirroja que busca un nuevo hogar; en Mizugumo Mon Mon vemos las aventuras de una araña de agua y el protagonista de Hoshi wo katta hi se parece mucho a Howl de El castillo ambulante y cuenta lo que sucede al plantar un planeta. 

© 2006 Studio Ghibli | © 2006 Studio Ghibli | © 2006 井上直久・Studio Ghibli

Los tres cortos se estrenaron el 3 de enero de 2006 y fueron dirigidos por Hayao Miyazaki. Sobre algunos de los miembros del equipo de cada corto me gustaría destacar lo siguiente: 

  • Yadosagashi tenía como animadores clave a Hiromasa Yonebayashi y Akihiko Yamashita. Yonebayashi acabó convirtiéndose en el director de Arrietty y el mundo de los diminutos, como veremos en un próximo episodio. Yamashita acabó dirigiendo en 2010 un corto para Museo Ghibli y en 2018 uno de los segmentos de Modest Heroes para Studio Ponoc.
  • Mizugumo Mon Mon volvió a tener como animador clave a Yonebayashi, con lo que se demostraba que se había ganado la confianza del maestro.
  • Y, por último, en Hoshi wo katta hi tuvo un papel destacable Masako Sato que empezó a trabajar como animadora en Studio Ghibli a principios de este siglo, pronto ocupó puestos de más relevancia y tras el cierre temporal de la compañía encontró acomodo en otros estudios para los que ha trabajado en puestos de importancia. Destacar que dirigió las dos temporadas de Haikyuu!! To the Top, una serie sobre voleibol, y Anima Yell!, una serie protagonizada por unas animadoras deportivas.

En mayo de 2005 se inauguró una exhibición temporal sobre Heidi, la niña de los Alpes. Algo muy similar a la exposición que se puede ver actualmente en el museo, desde mayo de 2022, sobre Conan el chico del futuro. El recuerdo que tengo de esta exposición es el de una radio antigua emitiendo la versión dramatizada en castellano de Heidi

Obras 2004–2006

Entrando en el apartado de obras de menor duración, esta etapa fue muy prolífica en Studio Ghibli. 

En 2004 produjeron varios anuncios y un videoclip: 

  • La versión invernal del anuncio Ouchi de Tabeyō para House Foods, una empresa dedicada a la alimentación.
  • Tres anuncios promocionales titulados KNB Yumedegi realizados para un canal de televisión.
  • Un anuncio para el periódico Yomiuri Shimbun titulado Kawaraban.
  • Y por último, el videoclip musical Portable Airport, para el grupo Capsule.

En 2005 produjeron tres videoclips musicales y un anuncio: 

  • Dos de los videoclips fueron de temas del grupo Capsule titulados Space Station No. 9 y A Flying City Plan. Estos vídeos forman parte de una trilogía que fue dirigida por Yoshiyuki Momose.
  • Por último, el anuncio Dore Dore Hikkōshi para el periódico japonés Yomiuri Shimbun, para el que Ghibli también produjo la versión animada del videoclip de la canción que suena en el anuncio, interpretada por Meiko Haigō.

Todos estos anuncios están disponibles en el recopilatorio Ghibli ga Ippai Special Short Short 1992–2016, del que escribí en el blog.

Dejando a un lado los videoclips y anuncios, retomo un proyecto del que hablé en el episodio anterior: en enero de 2004 se inició la construcción del Nittele Really Big Clock que se inauguraría en diciembre 2006. Un reloj que se ha convertido en una atracción turística más de Tokio.

En septiembre de 2005 Miyazaki recibió un Premio a toda una carrera en el 62.º Festival de Cine de Venecia.

©Iwanami Shoten

Y, para finalizar, en febrero de 2006 hayao Miyazaki visitó el Reino Unido con el objetivo de investigar para el cómic que se incluyó en la edición japonesa de la novela Blackham’s Wimpy, escrita por Robert Westall, que se publicó en octubre de ese mismo año. Ese viaje no solo fue importante para la creación de ese manga, sino para la producción de su nueva película. Pero eso lo trataré en el próximo episodio… 


Música:
Pamgaea by Kevin MacLeod
Link: https://incompetech.filmmusic.io/song/4193-pamgaea
License: https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/.