Sin comerlo ni beberlo, Hayao Miyazaki y Studio Ghibli se han visto involucrados en una noticia de política internacional.
Nota aclaratoria 1:
Vaya por delante que, en mi opinión, el 99,9 % de los políticos me parecen un grupo de indeseables que solo buscan sus intereses personales y el de aquellos que les han ayudado a tocar poder y los que le permiten continuar en el cargo. Esto es más evidente cuanto mayor responsabilidad tiene el puesto. En el caso de que existiera un político honesto y honrado, que no robara y se preocupara en hacer lo mejor para su comunidad, serían sus propios compañeros de partido primero y sus rivales políticos después los que se encargarían de quitárselo de encima. A una buena persona es más difícil controlarla y por ende manipularla. Esto es aplicable tanto a la izquierda, a la derecha, al centro y al mediopensionista.
Nota aclaratoria 2:
El término fascista debe ser una de las palabras más incorrectamente usadas de la última década. Al menos en España, todo lo que no le gusta a una persona puede ser considerado fascista. Da igual lo que sea. Una persona, una frase, un acto, una idea…
¿Qué ha pasado?
El pasado 18 de diciembre de 2025, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, tildó de «cerditos que querían despedazar Rusia» a los líderes europeos que apoyaban a Ucrania en la guerra que disputa ambos países desde hace más de 4 años.
Cuatro días después, desde la cuenta de Twitter French Response, respondieron al mandatario ruso con una captura de pantalla de Porco Rosso, concretamente en el momento en el que Porco está en el cine con su amigo Ferrari y pronuncia la mítica frase «Prefiero ser un cerdo a un fascista». Esta es una cuenta oficial del Ministerio de Asuntos exteriores francés y puede ser considerada una respuesta oficial. No de Macron, sino del gobierno francés.
Ayer, 31 de marzo, en visita oficial del presidente francés Emmanuel Macron a Japón, le han regalado un original de Porco Rosso firmado por Hayao Miyazaki (vídeo). La dedicatoria pone:
«¡¡Señor Macron!! Lo lamento.»
Hayao Miyazaki 23/03/2026
Macron ha aprovechado para agradecerle el gesto del maestro desde su cuenta de Twitter con este mensaje:
“Porco Rosso” se opone a la violencia y la brutalidad del mundo, al tiempo que defiende un ideal inquebrantable de libertad.
En esta era en la que debemos proteger la paz, la democracia y la libertad, existe “Porco Rosso”.
Estoy profundamente agradecido por haber recibido esta obra. Gracias, director Hayao Miyazaki.

¿Qué significa?
Pues no lo sé. La primera impresión, la que aprobaría mi amigo Ockham, sería pensar que ha sido un gesto del maestro al gobierno francés por mencionar al personaje de una de sus películas en un cruce de palabras político.
Miyazaki, cuando era joven, tenía una ideología marxista que fue abandonando con el paso del tiempo para pasar al ecologismo. Diversas guerras, conflictos y la caída de la URRS le llevaron a un pesimismo con los adultos (que no con los niños) y centró sus esfuerzos en la naturaleza.
Una de las contradicciones del maestro es su gusto por conocer las guerras y, a la vez, su desprecio por ellas. En sus Cuadernos de apuntes (y otras obras) nos cuenta una intrahistoria sobre los soldados de un ejército o los habitantes de un pueblo que sufren una guerra con la que seguramente esté en contra.
Independientemente de las ideas que pueda tener cada uno sobre la Guerra de Ucrania, sobre quién es el bueno y quién el malo (¿acaso los hay en una guerra?), es muy posible que la trayectoria de Vladimir Putin no sea del agrado de Hayao Miyazaki en muchos aspectos.
Por otra parte, el presidente francés tampoco es un santo. Entre otras cosas, está apoyando a uno de los contendientes de la guerra entre Rusia y Ucrania, lo que fomentará más muerte y desestabilizad política. Y eso sin contar otros asuntos de política exterior (África) y los problemas que tiene en su propio país (que le pregunten a los franceses si están contentos con su presidente). No sé si Macron sería una de las personas con las que Miyazaki tendría un gesto amable hoy en día.
También hay que tener en cuenta quién gobierna Japón. Sanae Takaichi, ideológicamente, está en las antípodas de Hayao Miyazaki. Eso, posiblemente, sorprende más que cualquier otra razón de las que pueda exponer en este texto.
Por otro lado, me extraña que Miyazaki esté tan al día en la actualidad de un continente que le pilla lejos y que esté tan interesado en participar, aunque sea tangencialmente, en un asunto de estas características. El conflicto es un cruce de declaraciones. Algo que, desgraciadamente, se ha convertido en una costumbre en la política, donde es más vistoso el zasca con el que publicar vídeos en redes sociales y el titular falso que trabajar para lograr que tu país prospere.
Por último, la dedicatoria. De un tiempo a esta parte Miyazaki está más pasota que de costumbre. Acordémonos del vídeo de agradecimiento en el Festival de Cine de San Sebastián, con ese dúo cómico a lo Faemino y Cansado. Supongo que alguien que conozca mejor la cultura japonesa sabrá explicar por qué Miyazaki pide disculpas porque el líder de un país insulte a otros y le respondan con la frase de una de sus películas. ¿Perdón por qué? En la dedicatoria no hay ni rastro de admiración hacia el presidente francés. Es como si le hubieran puesto el original delante, le hubieran explicado en un minuto lo que pasaba y le pidieran que se lo dedicara. Supongo que, con el tiempo, se sabrá realmente qué ha pasado con todo esto.
¿Qué os parece a vosotros? En Twitter, que es la red social que leo, he leído un poco de todo. Pero sin duda ha sido una sorpresa para más de uno.