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Categoría: Museo Ghibli

Jiburi 75: Ghibliografía 6

En el episodio 75 de Jiburi hablo sobre la sexta parte de la biografía de Studio Ghibli. En esta ocasión me centro en Mis vecinos los Yamada, Museo Ghibli, Ghiblies y otras obras relacionadas con Miyazaki y Takahata.

75 Ghibliografía 6 Jiburi Podcast

Fallece Yoshifumi Kondō

El 21 de junio de 1998 falleció Yoshifumi Kondō a causa de una disección aórtica. Tenía 48 años de edad. Fallecía una persona muy querida en el estudio y que estaba llamado a ser una pieza más fundamental de lo que ya era para la compañía. Fue un golpe muy duro, hasta el punto de que Hayao Miyazaki llegó a plantearse la retirada. Tal y como comenté en el episodio 34 que le dediqué a Kondō, en 1985 estuvo hospitalizado debido a un neumotórax espontáneo; tras encadenar varios proyectos en roles de responsabilidad y no pisar el freno, su cuerpo desgraciadamente dijo basta.

Yoshifumi Kondō

Tras el fallecimiento de Kondō, en marzo de 1998 Hayao Miyazaki se tomó unas vacaciones durante las que realizó la Ruta de Saint-Exupéry donde siguió los pasos del escritor y aviador francés. Se grabó un reportaje de todo el recorrido (por lo que tampoco fueron unas vacaciones al 100%) y se editó en formato doméstico1. Como curiosidad, no sé si Miyazaki ha pisado España en alguna ocasión, pero en este reportaje se puede ver como sobrevoló la costa mediterránea y cómo disfrutó de volar en un avión como el que pilotaba su admirado Saint-Exupéry. El caso es que al final Miyazaki se replanteó la retirada, pero hizo algunos cambios en su forma de trabajar, confiando más en su equipo. En junio de 1998 fundó Nibariki su estudio de trabajo personal.

Sekai Waga Kokoro no Tabi: Hayao Miyazaki.
Sekai Waga Kokoro no Tabi: Hayao Miyazaki.

‌Mis vecinos los Yamada

A pesar de las dudas de Miyazaki, Studio Ghibli no podía parar. ¿Qué proyecto producirían tras el éxito obtenido por La princesa Mononoke? La sorprendente respuesta la dio Toshio Suzuki. El productor de la compañía era un lector asiduo de unas tiras cómicas tituladas Tonari no Yamada-kun que cuentan en tono humorístico el día a día de una familia tokiota convencional. Suzuki no pensaba en ella como la próxima película, pero sí como un proyecto menor en el que se podría trabajar. Desde que Ghibli tenía plantilla fija había que buscar proyectos de todo tipo.

Cuando le presentó la idea a Isao Takahata, este le propuso hacer un largometraje; y como Studio Ghibli había encadenando éxitos en taquilla durante toda la década, propuso hacer algo distinto. Takahata fue el encargado en Studio Ghibli de dar el gran salto a los gráficos por ordenador. No sé si esta sería la técnica que tenía en mente durante la fase de preproducción de La tumba de las luciérnagas y que no pudo llevar a cabo por falta de tiempo y dinero. Lo que parece clara es la influencia de su admirado Frédéric Back en este aspecto. La diferencia es que, al contrario que su colega, Takahata utilizó este estilo en proyectos de larga duración. Además, Toshio Suzuki pensó que este no sería un proyecto difícil de llevar a cabo porque el estilo del manga no era muy complicado. Con el paso del tiempo, el productor se dio cuenta de su error.

Mis vecinos los Yamada (1999)

Para este proyecto Isao Takahata puso del revés la estructura de la compañía, se adaptó a las nuevas tecnologías y a un estilo muy distinto al habitual de las películas del estudio, más cercano al del manga. El resultado, aunque lejos del virtuosismo logrado en El cuento de la princesa Kaguya, sorprendió a propios y extraños. Lo nuevo de Ghibli, los de La princesa Mononoke, tenía una pinta rara, más parecido a una versión oriental de Los Simpson que a una de las películas a las que nos tenían acostumbrados en sus ya casi 15 años de trayectoria.

No nos vamos a engañar: los Yamada fue un fracaso a muchos niveles. No obtuvo unos buenos resultados de taquilla. La película visualmente llamaba la atención, pero una fusión de distintas tiras cómicas de una familia costumbrista no atrajo ni al público japonés ni al del resto del mundo. Miyazaki se quejó amargamente al empezar su siguiente proyecto porque sus trabajadores se habían intoxicado con la metodología que había implantado su compañero.

Pero, en mi opinión, no todo fue malo. Studio Ghibli, un estudio de animación puntero pero que se había quedado atrás en cuanto a animación por ordenador, se había puesto al día con esta película. Siendo fiel a su estilo, a años luz de otros estudios como Pixar, pero por fin había apostado por los CGI. Además, lo aprendido en este proyecto sirvió de punto de partida para otros muchos que llegaron en los años siguientes. Principalmente trabajos de corta duración, pero también largometrajes como sucedió con la princesa Kaguya. Sin embargo, los números mandan y los Yamada fue el primer y único fracaso de la década para un estudio en crecimiento.

Takahata decidió dejar la primera línea y durante 10 años no volvió a dirigir una película para el estudio. En su lugar publicó algunos ensayos, se encargó de la producción y traducción de dos películas que saldrían en Japón bajo el sello Ghibli Museum Library (Kirikú y la Bruja y Azur y Asmar2), dirigió un corto de tres minutos para el proyecto Winter Days y participó en reportajes para Museo Ghibli, entre otras cosas. Durante esta etapa Takahata quiso dirigir una adaptación animada de Heike Monogatari que al final no llegó a buen puerto.

Antes de seguir con el siguiente proyecto, recordar que en septiembre del año 2000 falleció a los 75 años Yasuyoshi Tokuma. Él fue una figura imprescindible para Studio Ghibli, sobre todo en sus primeros años, los más difíciles. Hayao Miyazaki fue el encargado de oficiar el comité de su funeral.

‌Museo Ghibli

Y ahora sí, seguimos. Para ello tengo que volver atrás en el tiempo para hablar del siguiente gran proyecto de Studio Ghibli. En este caso no se trata de ninguna animación, sino de un museo.

Como dije en su momento, la idea del Museo se remonta a 1992, cuando la ciudad de Mitaka consiguió que le dejaran usar una parte de la zona oeste del parque de Inokashira con fines culturales. Esos terrenos, con el paso del tiempo, se convirtieron en Museo Ghibli.

La idea detrás del Museo no es la típica de promoción y escaparate. Aunque es cierto que algo de eso hay, la filosofía de Museo Ghibli es enseñar cómo se hace animación y cómo se crea la magia del movimiento con imágenes estáticas. Lo cierto es que el edificio del Museo no es muy grande, pero está muy bien aprovechado. Hay varias exposiciones permanentes y algunas temporales, tienen un cine en el que proyectan cortos que solo pueden verse allí, tiendas para comprar productos exclusivos, un Gatobús gigante para que los más pequeños puedan jugar y una azotea con un enorme Robot soldado donde puedes hacerte fotos de recuerdo. Para acabar de pasar la jornada tienen un espacio para comer y dos restaurantes: uno de comida para llevar y otro de mesa y mantel con comida más elaborada en el que raro es el día que no haya que hacer cola para poder entrar. Visitarlo es toda una experiencia; es aconsejable hacerlo con calma, estar atento a todos los detalles que tiene y todo lo que te enseña cada una de las actividades que ofrecen.

El Museo fue diseñado por Hayao Miyazaki; la planificación empezó en 1998, su construcción en marzo de 2000 y se finalizó en junio de 2001. En el equipo del Museo estaba Gorō Miyazaki, que participó en el diseño y que tras su construcción fue el primer Director del Museo. Lo menciono porque a los pocos años se convirtió en una polémica pieza del organigrama de Studio Ghibli. Ya os hablaré de ello cuando llegue el momento.

El Museo se inauguró en octubre de 2001. El primer corto exclusivo que se proyectó en el Cine Saturno fue Kujiratori, escrito y dirigido por Hayao Miyazaki; empezó a producirse en julio de 1999, tiene una duración de 16 minutos y música de Yuji Nomi, compositor de la banda sonora de Susurros del corazón3. La primera exposición temporal estuvo dedicada a El viaje de Chihiro, aprovechando el reciente estreno en cines.

Kujiratori (2001)

A lo largo de los siguientes episodios de esta sección iré comentando de manera resumida algunos de los contenidos más interesantes que se han podido ver en este Museo desde entonces. Pero, por el momento, lo dejaremos aquí.

Ghiblies

Como dije anteriormente, tener una equipo fijo de trabajadores provocaba que el estudio no debía estar parado en ningún momento. Fruto de eso y de los éxitos logrados durante la década de los 90, en Ghibli empezaron a trabajar no solo en largometrajes. Un ejemplo es Ghiblies, cortometraje de animación que se emitió el 8 de abril del 2000, únicamente en la televisión japonesa, tras la emisión de un documental sobre la compañía. Ghiblies tiene una duración de 12 minutos y un estilo que no tiene nada que ver con el clásico del cine de Miyazaki. Sin duda es una de las primeras muestras de la influencia de Mis vecinos los Yamada en el estudio. El argumento también se aleja de lo que estamos acostumbrados: se trata de unas historias cortas en tono de humor absurdo sobre los miembros de una oficina que recuerda sospechosamente a Studio Ghibli. Es muy posible que haya más un chiste privado que no alcancemos a comprender.

Otra de las novedades de este proyecto es que la producción estuvo liderada por Yoshiyuki Momose en la dirección y Hiroyuki Watanabe como productor. Con el paso del tiempo veremos como Momose va asumiendo más responsabilidad en algunos proyectos de la compañía. Nunca dirigirá una película para Ghibli, pero se convertirá en una pieza importante en otras áreas.

Obras 1999–2001

Para acabar, como suele ser habitual en esta sección, voy a hablar sobre las obras no animadas relacionadas con Ghibli. En esta ocasión voy a comenzar por dos trabajos firmados por Isao Takahata:

  • El primer libro se puso a la venta en marzo de 1999 y es Animación del siglo XII: cosas parecidas a películas y anime que se ven en los rollos de imágenes del tesoro nacional. Se trata de un estudio sobre los orígenes del manga y la animación.
  • El segundo es Pensamientos mientras hago una película (1991–1999), un libro similar a Starting Point de Hayao Miyazaki. Por cierto, en su momento me olvidé de comentar que en 1991 se puso a la venta la primera parte de este libro.

Respecto a Hayao Miyazaki en esta etapa, al contrario de lo que venía siendo habitual durante los primeros años del estudio, dejó a un lado la creación de mangas en su tiempo libre para centrarse en la dirección cortometrajes y la preparación de contenidos para Museo Ghibli, entre otras cosas.

En diciembre de 2001 se iniciaría el proyecto Nittele Really Big Clock para Nippon TV. Se trata de un enorme reloj que decora la fachada del edificio de este canal de televisión y que, si has tenido la ocasión de verlo, parece sacado de El castillo ambulante. Pero de él hablaré más adelante.


  1. Cabe mencionar que en la versión doméstica se incluyó otro documental centrado en Isao Takahata y su viaje a Canadá, donde pudo visitar la Isla del Príncipe Eduardo (Ana la de Tejas Verdes) y reunirse (y plantar un árbol) con Frédéric Back y su mujer. ↩︎
  2. Takahata estaba graduado en el Departamento de Estudios Franceses de la Facultad de Letras de la Universidad de Tokio, por lo que estaba preparado para un trabajo de estas características. De todas formas, aunque ha ido varias veces a Francia y ha participado en entrevistas, nunca le he oído hablar francés, aunque en ocasiones era evidente que entendía lo que le estaban diciendo. ↩︎
  3. Es de los pocos casos, si no el único, en el que Joe Hisaishi no se encarga de la música de un proyecto dirigido por Miyazaki. On Your Mark no cuenta, que se trataba de un videoclip musical. ↩︎