Sobre La princesa Mononoke

© 1997 Hayao Miyazaki/Studio Ghibli, ND
© 1997 Hayao Miyazaki/Studio Ghibli, ND

Hace unas semanas volví a ver La princesa Mononoke, una de las películas más conocidas del maestro Miyazaki, con la excusa de mi #JuegoGhibli2025. Aquí tenéis una serie de pensamientos sueltos sobre ella.

  • Cuando me preguntan cuáles son mis películas preferidas de Studio Ghibli acostumbro a responder que son Porco Rosso, El viaje de Chihiro y La princesa Mononoke. La primera es una debilidad personal; las dos restantes son, en mi opinión, las más redondas del director y las que hizo en su momento álgido de energía y experiencia. Soy de la opinión de que, a pesar de su característico sistema para desarrollar historias —a medida que se va produciendo—, las mejores películas del maestro son las que tienen un guion original.
  • Durante muchos años me decanté por El viaje de Chihiro como la mejor de las dos. Con el paso de los años, ese opinión ha cambiado y ahora La princesa Mononoke me parece un peliculón, sin desmerecer a nadie.
  • La mayoría de películas de Miyazaki son muy distintas unas de otras. Es cierto que Laputa se parece a Conan, es cierto que Totoro y Ponyo tienen un algo de cuento infantil; e incluso podríamos decir que Porco Rosso y El viento se levanta tienen similitudes. Pero en realidad son proyectos distintos, demostrando que Miyazaki no se acomodó en una fórmula y que cada proyecto del maestro es un doloroso parto. La excepción sería el vínculo entre Nausicaä del Valle del viento y La princesa Mononoke. No es una opinión. En una de las promociones Mononoke se decía que era una película que se estrenaba 13 años después de Nausicaä. Las similitudes entre ambas son claras. Era Miyazaki el que había cambiado.
  • Nausicaä era una película más naíf, basada en un manga inacabado y que tenía que hacerse a toda prisa para demostrar a los que ponían la pasta que merecía la pena invertir en las ideas de Miyazaki. Mononoke se hizo con mucho más tiempo, más dinero y Miyazaki había cambiado de forma de pensar, pasando de un comunismo leninista al ecologismo y una visión desencantada del hombre.
  • La princesa Mononoke cuenta la historia de un buen chico que vive en una aldea alejada del bullicio que acaba maldito, que pierde su arraigo y que decide no esperar a la muerte sino salir a su encuentro, comprobar cuál es el origen de su maldición y buscar una solución para su situación. Cuando llega al punto de conflicto se encuentra con una sociedad dividida, cegada por tener la razón y ansiosa de venganza. Da igual a dónde mires: hombres, dioses, animales, todos están envenenados con el odio y el rencor. En esa tesitura, Ashitaka forma un grupo nuevo, en el que ayuda (y perjudica) a todos por igual, trata de conversar, conocer sus puntos de vista y, aunque tenga sus preferencias, es ecuánime.
  • Con cada visionado de la película, La princesa Mononoke en general y el personaje de Ashitaka en particular se han convertido en una inspiración, un modelo que encaja en una sociedad como la nuestra, demasiado polarizada y más interesada en imponer su opinión y menos en la de conocer.
  • Al margen de la producción, la película tiene guiños que demuestran la personalidad de Miyazaki y la esencia de Ghibli. La princesa Mononoke fue la primera película estrenada tras el acuerdo de distribución Tokuma-Disney. Sin embargo, es de las películas con más escenas violentas de su filmografía. Tanto fue así, que en Estados Unidos la película se distribuyó por un sello más adulto (Miramax) y su productor, Harvey Weinstein, ante las sugerencias de de retocar el metraje original, recibió una katana con una nota que decía «Sin cortes». Esta anécdota forma parte de la mitología del estudio, pero personalmente creo que se non è vero, è ben trovato. Lo que está claro es que, en una situación en la que Miyazaki podría haber tomado decisiones más comerciales y amigables para con su nuevo socio, quiso dirigir el Jidaimono que hacía tiempo quería, arriesgó muchísimo para que la película se estrenara como él quería y le salió bien.
  • Técnicamente, si bien en Studio Ghibli se han producido películas brillantes, creo que es la primera película en la que se muestra lo que Miyazaki tenía en mente cuando, a finales de los 70 tuvo claro que lo mejor era fundar su propio estudio y hacer las cosas a su manera. No digo que las películas anteriores fueran técnicamente malas, pero con la La princesa Mononoke se dio un salto espectacular de calidad.
  • En resumen, estamos ante una película maravillosa a todos los niveles (técnica, música, argumento), una obra maestra del cine, una película que debería verse cada cierto tiempo y comprobar cómo va evolucionando tu criterio sobre ella.

#StudioGhibli #HayaoMiyazaki #LaPrincesaMononoke


© 1997 Hayao Miyazaki/Studio Ghibli, ND

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