Sobre Earwig y la bruja

Con la excusa de mi #JuegoGhibli2025 volví a ver  Earwig y la bruja de Gorō Miyazaki. Aquí tenéis una serie de pensamientos sueltos sobre ella.

©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli
©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli

Earwig y la bruja es una de las últimas películas creadas por Studio Ghibli y, como suele ser habitual en el cine de Gorō Miyazaki, fue un proyecto con su dosis de polémica. 

  • Earwig y la bruja es de esas películas que no hubiera visto ahora de no ser por el juego que me he propuesto. Aunque en su momento me pareció correcta —sin más— con un nuevo visionado le he visto más cosas negativas. Manías de señor mayor, como leeréis a continuación.
  • Lo que más llama la atención de esta película para la gran mayoría de aficionados es que se trata de la primera película realizada completamente por ordenador. Sigo pensando que uno se puede adaptar a cualquier estilo. Aunque estamos acostumbrados al estilo clásico heredero de Toei Dōga, hemos tenido ocasión de ver otros estilos en películas como Mis vecinos los Yamada y El cuento de la princesa Kaguya; o con más frecuencia en videoclips y anuncios de televisión. A mí no me molesta que la película se haya hecho en 3D.
  • Parece que a Gorō Miyazaki le preocupa mucho las comparaciones que pueden hacer sobre su trabajo y el de su padre, por lo que ha tratado de alejarse del estilo Ghibli cada vez con menos disimulo. Ronja no la incluiremos porque fue un proyecto para otro estudio, pero en Earwig es evidente que, además del uso de los ordenadores, el estilo en el diseño de personajes se desmarca de lo que se suele hacer en el estudio. Este tipo de decisiones no me acaban de convencer porque parece que no están tan enfocadas en ofrecer el mejor producto posible sino en cuestiones más personales.
  • Sobre la película en sí, no me convence que la personalidad de la protagonista. Las películas de Studio Ghibli suelen mostrar personajes de buen corazón, más o menos iniciativa (más en las primeras películas; menos en las más recientes), pero siempre con el interés de mejorar. En el caso de Earwig, estamos antes una niña huérfana que se ha adaptado a su vida en un orfanato, que se aprovecha de las personas que le rodean y que, cuando su vida cambia, trata de hacer lo mismo con las personas que convive. Nada más. Earwig no evoluciona mucho. Es más, parece que lo que consigue es domesticar Baba Yaga y Mandrake. En ese aspecto, aunque la propuesta de la película haya sido a petición de Hayao Miyazaki, se desmarca completamente de lo que Ghibli nos a bien acostumbrado.
  • Si quieres profundizar más en el mundo de Earwig, la película está basada en la novela escrita en 2011 por Diana Wynne Jones (la de El castillo ambulante). Cuando me la leí en su día, sin menospreciar el talento de la autora británica ya me pareció que no tenía los ingredientes de una obra típica de Studio Ghibli.
  • A modo de cierre, la película me ha dejado un regusto agridulce. Al contrario que con otras películas, no solo de Ghibli, un nuevo visionado me ha hecho ser consciente de más detalles que han empeorado mi impresión.

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