Sobre el (posible) regreso de Hayao Miyazaki

Todavía no es oficial. Ni siquiera se ha hecho un anuncio sobre el tema. Pero, como ya he escrito otras veces, cuando Miyazaki habla, sube el pan.

Hoy, a las 9.00 hora japonesa se ha emitido en Japón el enésimo reportaje sobre la figura de Hayao Miyazaki, en el que se ha hecho hincapié del nuevo trabajo del director japonés: el cortometraje Kemushi no boro. Un proyecto en el que se animará usando ordenadores, al estilo de lo que hizo en su día Isao Takahata con El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari, 2014) y que, en un primer momento, iba a convertirse en un nuevo cortometraje exclusivo para el Museo Ghibli.

Pues bien, en este reportaje —según cuentan los que lo han podido ver y entender— Hayao Miyazaki ha declarado que el pasado mes de agosto presentó una propuesta para convertir Kemushi no boro en una película de animación. Esto es así porque a Miyazaki no acaba de satisfacerle el formato cortometraje para este proyecto. Estas declaraciones se producen tres años después de que anunciara su retiro como director de largometrajes de animación y que a partir de entonces trabajaría solo seis días a la semana. Pero Miyazaki, parece, lo ha vuelto a hacer.

Aunque el maestro asegura que ya ha empezado a trabajar en el proyecto de largometraje, todavía no le han dado luz verde. Me imagino que, siendo quien es, el proyecto saldrá adelante. Pero hay varios interrogantes que todavía parece no haberse resuelto.

El director: Miyazaki declaró que, de encargarse él, el proyecto se alargaría al menos cinco años. Esto, en el mejor de los casos, supondría que la película se estrenaría en 2022. En esos momentos, Miyazaki contaría con 80 años. Y, al contrario que Takahata —que es un administrador de talentos—, Miyazaki dibuja como el que más. Él mismo ha confesado que es un edad muy avanzada para afrontar un trabajo de esta envergadura, al que se le dedica muchas energías y mucho dinero. Por otro lado, el propio Miyazaki se descarta como director, porque propone que la película podría estrenarse en 2019, justo antes de las Olimpiadas. Esto reduciría el tiempo de producción a dos años y, se supone, sería liderado por otra persona. El nombre de esa persona todavía es una incógnita.

No sería la película de Miyazaki: soy consciente de que, si esta película se acaba realizando, a todo el mundo le gustaría catalogarla como la nueva película de Hayao Miyazaki, del mismo modo que han catalogado La tortuga roja (The red turtle, 2016) como el nuevo proyecto de Studio Ghibli. En mi opinión, ambas afirmaciones serían falsas. De ser así, Susurros del Corazón (Mimi wo Sumaseba, 1995), Arrietty y el Mundo de los Diminutos (Karigurashi no Arrietty, 2010) o La colina de las amapolas (Kokuriko-Zaka Kara, 2011) serían películas de Hayao Miyazaki cuando no lo son. Si bien es cierto que Kemushi no Boro estaría basada en una idea suya y que con casi toda probabilidad contaría con un guion del maestro, me parece que están menospreciando a los verdaderos directores de estas películas.

Recuperar un equipo de garantías: Desde que Hayao Miyazaki anunciara que dejaba de dirigir largometrajes y tras el estreno de Cuando Marnie estuvo ahí (Omoide no Marnie, 2014), gran parte del equipo que formaba el estudio empezó a buscarse la vida. Aunque algunos de ellos se han agrupado creando empresas relacionadas con la animación y con una filosofía similar, tengo la sensación de que no son suficientes para afrontar un proyecto de estas características. No sé qué ideas tiene Toshio Suzuki con respecto al proyecto propuesto por Hayao Miyazaki, pero seguramente uno de los retos más importantes puede ser reunir a un equipo de garantías, calidad y que conozca o pueda asimilar rápidamente la filosofía de trabajo de Studio Ghibli.

La grandeza de Hayao Miyazaki: lo que puedo llegar a leer entre líneas de las declaraciones de Hayao Miyazaki, en mi humilde opinión, es más importante que el hecho de que se haga una nueva película. Por un lado, que con 75 años siga estando al pie del cañón, frente a la mesa de dibujo e incluso buscando nuevos retos (en el reportaje se puede ver al maestro ¡dibujando en una tablet!). Dudo que Miyazaki necesite hacer todo esto para vivir. Studio Ghibli está en un periodo de letargo del que, en mi opinión, solo él puede hacerlo resurgir (y parece que lo está haciendo). Pero su amor por su trabajo y por contar historias, lo están arrastrando a seguir trabajando y buscando nuevas formas de expresarse. Y, no contento con eso, se mete en camisa de once varas proponiendo un nuevo largometraje que sabe que no debe dirigir, pero que sabe que puede quedar mejor aunque lo dirija una tercera persona. Cuando Hayao Miyazaki podría estar viviendo de producir segundas y terceras partes de sus películas (¿como Pixar?) o sacando rendimiento comercial a sus trabajos (¿DVD/Blu-ray de los cortos del Museo Ghibli?), el cuerpo le pide marcha a pesar del paso de los años. Hayao Miyazaki ama su trabajo y estoy convencido de que el día que nos abandone dejará inacabada la obra en la que estuviera trabajando en ese momento. Esa es, en mi opinión, una de las razones de más peso por las que siento verdadera fascinación por este estudio y su filosofía.

Y a vosotros, ¿qué os parece la noticia? ¿Creéis que saldrá adelante el proyecto? ¿Qué papel tendrá Hayao Miyazaki?

ACTUALIZACIÓN (2016-11-19)
El usuario de Twitter @tsk06 comenta que en el reportaje no se hizo referencia explícita a que Hayao Miyazaki iba a dirigir una nueva película. Lo que sí ocurrió es que el maestro vio posibilidades a convertir Kemushi no Boro en un largometraje de animación y planteó la idea para que la valoraran. Algo que ya pasó en su día con Porco Rosso. Según sus propias palabras «Escriben los artículos con más aspiraciones que hechos.»

 

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Difundiendo la obra del Studio Ghibli desde 2005.

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Publicado en Opinión
2 comments on “Sobre el (posible) regreso de Hayao Miyazaki
  1. Neovallense dice:

    Teniendo en cuenta su capacidad de trabajo, pienso que Hayao Miyazaki sería capaz de dirigirla.

  2. Xanday dice:

    Por duro que sea, cuando alguien se pasa toda la vida haciendo un trabajo, y especialmente si lo ama, debe ser muy difícil dejar de hacerlo. Hay gente que ha muerto al poco de jubilarse por que sus vidas, en cierto sentido, pierden el sentido. No creo que Miyazaki deje nunca de dibujar y crear.

    Le deseo lo mejor y si, por el camino, nos deja un poco más de su magia ya sea en guión, o en la forma que sea, genial.

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