Opinión sobre Omoide no Marnie

Omoide no Marnie (When Marnie was here, 2014) podría ser considerada como la última película del Studio Ghibli tal y como lo conocemos. Tras la jubilación como director de largometrajes de Hayao Miyazaki y el posterior anuncio de cierre temporal del departamento de animación de la compañía, una vez estrenada de la película dirigida por Hiromasa Yonebayashi no se ha vuelto a tener ninguna noticia sobre un nuevo proyecto de la compañía. A continuación os doy mi opinión sobre esta película y el por qué de sus malos resultados de taquilla en Japón.

Argumento

Anna es una chica de 12 años residente en Sapporo que tiene problemas de autoestima. Introvertida y acomplejada, no acaba de sentirse a gusto ni con ella misma ni con su entorno, incluída su familia adoptiva. Esto la convierte en una chica solitaria y asocial. Debido a un fuerte ataque de asma que tiene durante una clase de dibujo artístico, el doctor le recomienda a su madre que lleve a su hija una temporada a algún sitio con el aire más limpio, algo que le hará mejorar sus problemas de salud. Su madre decide enviarla a casa de su hermana, que vive en un pueblo de la prefectura de Kushiro.

La mansión.

 

Su hermana y su marido, al contrario que su madre, son alegres y desprendidos y desde el primer momento le dan toda la libertad del mundo. Los primeros días de Anna en su nueva casa no son muy distintos a los que vivía en Sapporo: quiere estar sola todo el tiempo posible, rehuye el contacto con otras personas y, cuando lo tiene, suele haber tensiones y problemas. Pero todo esto cambia cuando descubre una mansión abandona al otro lado de un pantano que está cerca de casa. Una mansión que le resulta extrañamente familiar y con la que desde el primer momento tiene un fuerte vínculo.

Anna va a pasar una temporada en casa de la hermana de su madre adoptiva, en Kushiro.

 

Tras la fiesta del Tanabata —que acabó de forma abrupta tras un enganchón con una chica del pueblo— Anna se dirige algo alterada hacia el pantano. Allí se encuentra un bote con una vela encendida y decide montarse en él y remar hasta la casa del pantano. Una vez allí conocerá a Marnie, una chica rubia con la que inmediatamente establecerá una fuerte amistad.

Es a partir de ahí, no sin dificultades, cuando Anna empezará a mejorar de sus problemas de autoestima. Pero, ¿quién es en realidad la misteriosa Marnie? ¿Será capaz Anna de mejorar su relación con su madre adoptiva?

Aunque hay algunos detalles importantes sobre la película que omito, prefiero que los descubráis a medida que véis la película para no explicar más de la cuenta.

La enigmática Marnie.

 

El equipo

Aunque el equipo encargado de When Marnie Was Here (Omoide no Marnie, 2014) está compuesto por muchas más personas, me voy a centrar en tres figuras clave dentro del organigrama de este proyecto.

Hiromasa Yonebayashi: tras el exitoso debut de Arrietty y el Mundo de los Diminutos (Karigurashi no Arrietty, 2010), Hiromasa Yonebayashi afrontó su segundo trabajo como director, en esta ocasión sin los consejos de su mentor Hayao Miyazaki. El director, que trabajaba en la compañía desde 1996, realizó también las veces de co-guionista.

Masashi Ando: otro viejo conocido de la empresa que, tras el estreno de El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no Kamikakushi, 2001) decidió marcharse de la compañía, tiempo durante el que trabajó en proyectos como Tokyo Godfathers (Tōkyō Goddofāzāzu, 2003), The Animatrix (Animatorikkusu, 2003), Ghost in the Shell: Innocence (Innocence, 2004), Tekkonkinkreet (Tekkon kinkurîto, 2006) o Una carta para Momo (Momo e no tegami. 2012), por citar algunos de los más destacados. En 2o12 volvería a la compañía para trabajar junto a Isao Takahata en El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari 2013) y posteriormente en esta película. Si bien es difícil confirmarlo, parece ser que tras la experiencia de Chihiro, Ando no quería volver a trabajar a las órdenes de Hayao Miyazaki. Ahora, diez años después, ha vuelto a la compañía en la que empezó, con mucha más experiencia y ocupando un puesto de gran responsabilidad en los proyectos de la compañía.

Yohei Taneda: es un director de arte famoso por ser el encargado de películas como Kill Bill. Volume 1 (Kill Bill: Vol. 1, 2003). Siempre que ha trabajado para un largometraje del Studio Ghibli ha sido a las órdenes de Hiromasa Yonebayashi. Tanto con Marnie como con Arrietty, posteriormente al estreno de las películas se han hecho sendas exposiciones sobre su trabajo, recreando los escenarios de las películas con todo lujo de detalles. Si no has tenido la ocasión de ver las exposiciones, se han editado unos libros inmortalizando el evento que te recomiendo si te interesan los entresijos de la producción de películas de animación.

Opinión

Nada más acabar de ver la película ya di mis primeras impresiones en la cuenta de Facebook del blog y comentando que me había gustado y que no entendía los malos resultados de taquilla que había cosechado en Japón. Con un poco más de calma y espacio, aquí tenéis una opinión más detallada:
– Guion: aunque a continuación ahondaré un poco más en este tema, el argumento de Omoide no Marnie me ha gustado (no he tenido la ocasión de leer la novela, por lo que no puedo comparar ambos proyectos). En Studio Ghibli siguen con su cruzada, iniciada a principios de siglo, de mostrar personajes femeninos apáticos y con problemas, al menos de inicio. La historia mantiene el interés de principio a fin y el ritmo narrativo lo considero bueno. Tiene un par de giros de guion interesantes, pero quizá algo previsibles.

– Animación: después de más de 30 años de experiencia, Studio Ghibli ha aprendido ha hacer muy buena animación (adaptándose a los tiempos que corren) y Omoide no Marnie es una muestra más de ello. Mezclan muy bien las técnicas tradicionales con las últimas tecnologías y, si bien no tiene ninguna virguería técnica como bien ocurre en las películas de Hayao Miyazaki o Isao Takahata, el resultado se puede calificar de sólido y solvente.

– Música: el trabajo de Takatsugu Muramatsu en su primer proyecto para Studio Ghibli es notable. Después de lo escrito hasta ahora, imaginaréis que la banda sonora no es precisamente alegre y jovial, pero no por ello carente de interés. Destacar la labor, y el disco, de Priscilla Ahn, intérprete del tema central de la película que tiene ese aire melancólico que tan bien encaja con esta película y su protagonista. Ahn es la segunda cantante no japonesa que participa activamente en una banda sonora del Studio Ghibli y en ambas ocasiones ha sido en proyectos dirigidos por Hiromasa Yonebayashi.

Afrontando el futuro

Tras verla una segunda vez me reafirmo en mi opinión de que estamos ante un muy buen proyecto, pero tratando de analizar las causas de los malos resultados en taquilla, he llegado a las siguientes conclusiones:

– Creo que Studio Ghibli se equivoca a la hora de escoger los argumentos de sus películas. Entiendo que a estas alturas deben tener cierta libertad para tratar los temas que más les motiven (a Hayao Miyazaki, Isao Takahata o Toshio Suzuki, que parecen ser los que deciden qué películas se hacen), pero siendo sinceros, creo que se podrían escoger puntos de partida más comerciales (me gusta muy poco usar este término cuando escribo sobre Ghibli) para volcar en ellos todas las inquietudes que pueda tener el director / productor del proyecto. En eso son unos genios Hayao Miyazaki e Isao Takahata, capaces de convertir un producto que está bien en algo mucho más profundo, con muchos más matices y que, personalmente, acaba gustando (mucho) más. Pero creo que ni Hiromasa Yonebayashi ni Gorō Miyazaki parecen tener las mismas habilidades, por lo que partir de argumentos intimistas o historias más sentimentales, puede echar para atrás a más de un espectador. En ningún momento digo que esto sea un error, sino que ese punto de partido provocará que menos gente esté interesada en ver tu película y eso puede provocar menos ingresos.

– Me parece que, si el proyecto no va a ser dirigido por Hayao Miyazaki o Isao Takahata, no deberían tener la voz cantante en la selección de las obras. La mayoría de las películas basadas en un manga o una novela, pertenecen a la lista de los 50 libros preferidos de Hayao Miyazaki o son obras por las que los maestros mostraron interés en su momento. ¿Es una mala elección? Seguramente no, pero eran sus elecciones y seguro que ellos sabían que querían mantener, qué cambiar y qué añadir. Pero directores con 20 o 30 años menos seguramente no, o tengan otras ideas, o quieran adaptar otras obras. Por mucho que dure la carrera de un animador, si tienen la mente inquieta como es el caso de Hayao Miyazaki, no vas a poder encargarte de todo lo que te gustaría: por tiempo material, por derechos, por cantidad de opciones… Creo que, siguiendo la filosofía de trabajo de Studio Ghibli (que muchos ya tiene grabada a fuego), los directores de las películas deberían tener más peso a la hora de elegir su próximo proyecto. Algo que, a tenor de sus declaraciones, no ha sido así.

Marnie no ha estado aquí

Y cuando digo aquí —permitidme el localismo— me refiero a España. Las noticias relacionadas con el posible estreno en cines y / o lanzamiento en DVD y Blu-ray de Omoide no Marnie son de momento inexistentes. Parece que la pelota está en el tejado de Vertigo Films, pero dudo que hasta después del lanzamiento doméstico de El cuento de la princesa Kaguya, la compañía madrileña haga declaraciones al respecto.

Lo que sí está confirmado es que Yowu Entertainment tiene los derechos para España de la novela en la que está inspirada la película —escrita por Joan G. Robinson en 1967— y que, seguramente, se pondrá a la venta coincidiendo con el lanzamiento de la película en España.

No os dejéis engañar por los resultados de taquilla. Omoide no Marnie es una muy buena película del Studio Ghibli, que quizá sorprenda más aún por lo despercibida que está pasando. Es posible que tras verla muchos se pregunten por qué, qué tiene de malo y no se expliquen algunas cosas. Quizá más orientada a un público femenino y adulto y más alejada de los niños, Marnie sea posiblemente la última demostración de una manera innovadora de afrontar la animación.

Cartel japonés

Cartel japonés de Omoide no Marnie

 

Ficha técnica

Omoide no Marnie
Año: 2014
Director: Hiromasa Yonebayashi
Productores: Yoshiaki Nishimura y Toshio Suzuki
Guion: Keiko Niwa, Masashi Ando, Hiromasa Yonebayashi basado en la novela de Joan G. Robinson
Música: Takatsugu Muramatsu y Priscilla Ahn
Duración: 103 minutos

© 2014 GNDHDDTK.

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Acerca de

Difundiendo la obra del Studio Ghibli desde 2005.

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Publicado en Opinión, Reseñas
5 comments on “Opinión sobre Omoide no Marnie
  1. Xanday dice:

    Buen artículo, muy interesante como siempre. Yo cuando la vi me gustó, pero el personaje de Marnie no me gustaba nada, así que las partes en las que salen me fastidiaban un poco la película. Pero debería volver a verla otra vez, a ver…

    Técnicamente, de guión y demás muy bien. Probablemente es algo más de gusto personal. ^_^’

  2. Muy de acuerdo con tu opinión. A mi también me gustó mucho. Y cuando no están Miyazaki o Takahata al frente parece que el “producto” es más difícil de “vender”.

    Buen detalle el no desvelar las sorpresas de la trama. Yo intentaré también no hacerlo. La sensación que me quedó fue que tenía ciertas similitudes con ‘La colina de las amapolas’.

    Vista en VOSF (versión original en japonés subtitulada en francés).

  3. […] Yonebayashi y última del Studio Ghibli, al menos de momento. Hace un tiempo publiqué mis primeras impresiones sobre esta película en el […]

  4. Morthylla dice:

    Mi marido y yo vimos la película ayer en un cine en San Francisco. Nos sentimos muy afortunados de vivir en un lugar así, donde películas que no son blockbusters llegan.

    Omoide no Marnie nos gustó mucho. No pudimos evitar llorar al final, pero es algo que siempre nos pasa con las películas de Ghibli: hablan a ese rinconcito donde atesoramos recuerdos de relaciones con la gente que más queremos y sin darnos cuenta, apuntan directo a aquellos agujeros que ciertas situaciones nos han dejado.

    Claro que a pesar de todo, estoy de acuerdo en que la historia no es lo bastante “comercial”. Todo transcurre a un paso lento, casi invisible, no hay nada que salte a la cara ni las conclusiones son evidentes y chillonas para que a nadie se le escapen, como es habitual en películas “de crecimiento” o intimistas creadas en EEUU, más si están orientadas a un público joven (que no niños). La sutileza no es el fuerte del cine mainstream y eso se nota muchísimo en Marnie. Pero es una bella película.

  5. […] El recuerdo de Marnie ha sido la última película hecha en Studio Ghibli antes del cese temporal de actividad. Es una […]

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