Sobre El recuerdo de Marnie

Ayer volví a ver El recuerdo de Marnie de Hiromasa Yonebayashi con la excusa de mi #JuegoGhibli2025. Aquí tenéis una serie de pensamientos sueltos sobre ella.

© 2014 Joan G. Robinson/Keiko Niwa/Studio Ghibli, NDHDMTK

El recuerdo de Marnie tiene el honor de ser la última película estrenada antes del sonado retiro de Hayao Miyazaki en 2015 que provocó la desmantelación de Studio Ghibli. ¿Tuvo la culpa esta película? ¿Tan mala es?

  • El recuerdo de Marnie fue un encargo de Hayao Miyazaki y Toshio Suzuki a Hiromasa Yonebayashi, que dejó la tarea de producción de la película en manos de Yoshiaki Nishimura, que había recibido a orden del mérito al trabajo y la paciencia con El cuento de la princesa Kaguya, dirigida por Isao Takahata. Esta decisión tendrá su importancia, como comprobaréis al final.
  • Yonebayashi tuvo sus dudas al leer la novela. Se trata de un texto más serio e intimista y no sabía si podría plasmarlo. Al realizar unas primeras ilustraciones explorativas se vio capaz de seguir adelante e incluso añadir escenas originales.
  • Sin embargo, con el paso de los años y desligados del estudio, tanto Yonebayashi como Nishimura declararon que era una película que vitalmente no encajaba con ellos, demasiado jóvenes, y que la hicieron porque se lo pidieron.
  • Y tienen sus razones para decirlo. Es posible que Marnie sea la película más dura psicológicamente del estudio. En Ghibli llevan cuatro décadas representando a las mujeres y, desde los 80 hasta la actualidad ha habido un cambio muy claro. La personalidad de Nausicaä, Kiki, Taeko, Fio o San es diferente a las de Chihiro, Sophie o Marnie. Si nos quedamos con las tres chicas mencionadas de películas de este siglo, Chihiro era una niña malcriada que tuvo que madurar a marchas forzadas porque de un día para otro se quedó sola en un entorno hostil. Sophie tenía poca confianza en sí misma y las circunstancias le llevaron a descubrir a la mujer que tenía dentro. Pero Anna empieza la película con un cuadro de ansiedad, un comportamiento antisocial y un trauma familiar del que se ha montado un castillo de arena a partir de unas cartas que encontró un día. La Anna del principio es un personaje hundido, que se regodea en su desgracia y que no sabía apreciar (o no podía) lo que tenía.
  • Una sugerencia médica habitual («que cambie de aires») hizo que fuera a casa de sus tíos. Y allí, poco a poco, pone en orden su traumático pasado para ordenar su presente, saber apreciar su vida y tener los mimbres necesarios para afrontar el futuro con optimismo.
  • Sin embargo, la situación de Anna es distinta a la que vive Taeko o Chihiro. O, al menos, la afronta de una manera diferente. Taeko es voluntariosa, no sabe qué hacer, pero no se hunde aunque tenga sus inseguridades. Chihiro, mucho más joven, hace un cambio radical en cuestión de días (tal vez un cambio demasiado perfecto. O tal vez estos cambios son factibles cuanto más joven seas). Anna es oscuridad, inseguridad y rechazo social. En este aspecto el cambio que hace, tanto físico como mental, es más gradual que en Chihiro.
  • Al margen de este argumento, con el que seguramente no se podría haber hecho una película muy taquillera, El recuerdo de Marnie es una película más que decente. La música de Takatsugu Muramatsu me parece fantástica y el tema de cierre (Fine on the outside1, de Priscilla Ahn) es posiblemente unos de mis endings preferidos junto al de Recuerdos del Ayer.
  • En resumen, una buena película que acostumbra a pasar desapercibida, pero que merece la pena volver a verla las veces que hagan falta.
  • Cierro con la respuesta a por qué fue importante la incorporación de Yoshiaki Nishimura en el proyecto. Toshio Suzuki les dijo en agosto de 2014 al tándem Yonebayashi-Nishimura que, si Marnie no era un éxito en taquilla, sería la última película del estudio. Así me gusta, sin presión. Marnie no fue un éxito, Hayao Miyazaki se retiró, Studio Ghibli como estudio de animación se desmanteló y Yoshiaki Nishimura se lió la manta a la cabeza y le propuso a Hiromasa Yonebayashi fundar su propio estudio, que se llamaría Ponoc y del que en 2025 cumplió 10 años. Y que posiblemente no hubiera sido posible sin esta colaboración.

  1. Cuyo título juega con los pensamientos de la Anna del principio de la película. ↩︎