Hace unos días volví a ver Nausicaä del Valle del Viento con la excusa de mi #JuegoGhibli2025. Aquí tenéis una serie de pensamientos sueltos sobre ella.
Hace un tiempo me planteé cuál era la película que menos me convenció de Hayao Miyazaki. Difícil pregunta. Tras mucho meditarlo llegué a la conclusión de que la elegida era Nausicaä del Valle del Viento. Tenía claro qué película de Studio Ghibli me gusta menos, pero me sorprendió la conclusión a la que había llegado en este caso. ¿Por qué Nausicaä? ¿Por qué la película de unos de mis mangas preferidos es la que menos me convence del maestro?
Paradojas de la vida, volví a ver Nausicaä del Valle del Viento cuando acababa de leer el tomo 2 de la reedición del manga1. Aproximadamente, el número de capítulos que creó Miyazaki cuando tuvo que posponer su serialización para ponerse manos a la obra con la película de animación. El manga se alargó hasta 1994, por lo que es muy probable que Miyazaki no tuviera claro el desarrollo y final de la historia cuando dirigió la película.
Vaya por delante que, cuando digo que esta película es la que menos me convence del director japonés no estoy diciendo que no me guste, sino que, primero, el resto de su filmografía es espectacular; y segundo, hay algunos detalles que me chirrían.
Uno de esos detalles es la historia. Lo peor de la película es contar con un manga tan bueno, porque las comparaciones son inevitables. La película, sin leer el original, es entretenida y tiene un argumento rompedor para su época. Pero si te has leído el manga, te gustaría que se adaptara lo más fielmente posible. Como he dicho antes, Miyazaki dejó inconclusa la serie para dirigir la película, y algunos de los personajes importantes de la historia tuvo que eliminarlos de la versión animada por falta de tiempo. Algo similar pienso de otra gran obra como es AKIRA, de Katsuhiro Ōtomo. Manga espectacular, animación excelente, pero el argumento desgraciadamente es un refrito de la versión en papel. Ambas películas tienen ese lastre: un argumento profundo, con giros y detalles que no podían plasmarse en dos horas de animación.
Por eso me he imaginado qué hubiera sido de Nausicaä del Valle del Viento si en lugar de una película hubiera sido pensada como serie de televisión. Soy consciente de las reticencias de Miyazaki con el formato, con el que, según él, no se puede hacer animación de calidad. Pero estoy seguro de que, con más metraje, se hubiera podido desarrollar mejor la historia que nos cuenta en el manga. Y eso te lo da una serie o una saga de películas (algo que a Miyazaki tampoco le convence). Da la sensación de que nunca lo sabremos, porque me extrañaría que Miyazaki permitiera algo así.
El proyecto de Nausicaä fue un lío. Resumiendo muchísimo, Miyazaki (y Takahata) querían hacer animación de otra manera a la que les obligaban los estudios para los que trabajaban. Miyazaki trabó amistad con Toshio Suzuki, en aquel momento empleado de Tokuma Shoten, editor de la revista Newtype y responsable de una nueva línea de la empresa que apostaba por la animación. Miyazaki vio la oportunidad de enseñar sus ideas, pero no fraguaron porque no estaban inspiradas en una obra ya publicada, condición sine qua non en esa época. Solución: publico un manga de éxito para tu editorial y volvemos a hablar. Miyazaki creo Nausicaä con la intencion de que NO se adaptara a película de animación. Pero el manga tuvo éxito, Suzuki exageró ese éxito falseando las cifras de venta y Miyazaki se vio en la tesitura: puedo hacer una película de animación (más o menos a mi manera) pero tiene que ser con una historia que no quería adaptar. El maestro la adoptó pensando que, en el futuro, tendría otra oportunidad, como así fue. Cedió y le salió bien.
No ha sido casualidad que haya visto Nausicaä del Valle del Viento tras La princesa Mononoke. Son dos películas hermanas, no tanto en su argumento pero sí en cuanto a las motivaciones del director. En Nausicaä tenemos a un Miyazaki más ingenuo, poniendo en el escenario a una adolescente con un poder y un carisma capaz de solucionar los problemas de su mundo como si de Juana de Arco se tratara; en La princesa Mononoke vemos a Ashitaka un poco menos ingenuo, que quiere conocer lo que ocurre sin juzgar, que intenta ayudarlos a todos pero se encuentra con la testarudez en cumplir sus objetivos sin pensar en nadie más que ellos. Es interesante enfrentar ambas películas argumentalmente y ver la evolución de Miyazaki no solo como director sino como persona y como los distintos sucesos ocurridos entre el estreno de ambas películas (el desastre de Chernóbil, la caída del Muro de Berlín, el fin del comunismo, las guerras de los Balcanes) fue cambiando su manera de ver el mundo.
No quiero acabar sin destacar nada positivo de la película. Miyazaki siempre ha tenido un cariño especial por los personajes femeninos fuertes y Nausicaä, en ese aspecto, es un gran ejemplo. ¡Y de una película de los 80!
Aunque en aquel entonces solo tenía una película en su filmografía, se desmarcó del resto y quiso hacer su cine, contar sus historias, con sus ya conocidas preferencias por el ecologismo y el papel de los humanos en todo ello y con una animación que se desmarcaba de lo establecido en aquel entonces.
Y, por último, gracias a esta película se pudieran sentar las bases de lo que sería Studio Ghibli. Y eso, sin duda, es lo mejor que tiene.
En España, Planeta Cómic volviendo a publicar la serie en una edición de 6 tomos, como la original japonesa. ↩︎