Ghibli y el machismo

La razón de este artículo de opinión tiene lugar tras la lectura de unas declaraciones de Yoshiaki Nishimura y la posterior onda expansiva que han provocado en las redes sociales, algunas de ellas, en mi opinión, oportunistas.

Las declaraciones de la discordia han sido realizadas por el productor de When Marnie Was Here en una entrevista publicada en el diario The Guardian con motivo de la promoción de la película en Reino Unido, dos años después del estreno en Japón. En ellas, Nishimura declaró:

«Depende del tipo de película que se quiera hacer. Al contrario que en cine, en animación se tiende a simplificar el mundo real. Las mujeres suelen ser más realistas y manejan lo cotidiano muy bien. Por otro lado, los hombres tienden a ser más idealistas, y las películas de animación necesitan ese enfoque idealista. Creo que no es una coincidencia que se escoja a hombres.»

Y se armó. Ha habido varias personas molestas con estas declaraciones, alegando sus razones.

El pasado día 8 se publicó un artículo en eldiario.es firmado por Mónica Zas Marcos en el que, partiendo de estas declaraciones, se ponía sobre la mesa la pregunta de por qué no había más mujeres dirigiendo largometrajes de animación. El punto de partida, interesante en mi opinión, ha quedado enturbiado por las fuentes que en él se han usado para desprestigiar el nombre de Studio Ghibli. Primero, porque han acreditado las famosas declaraciones de Nishimura como si fueran de Hiromasa Yonebayashi —director de El recuerdo de Marnie y Arrietty y el Mundo de los Diminutos— y después porque han acusado de machista la compañía partiendo de unos supuestos twits publicados por Hayao Miyazaki1. Lo que podía hacer sido una oportunidad de lanzar un debate más rico y constructivo se ha convertido en un intento de desprestigiar el nombre de Studio Ghibli y de no informar con rigor a una audiencia generalista, mucho mayor que la que podría tener un humilde blog como este.

El debate

Japón es un país muy machista. Tildar a una compañía como Studio Ghibli de machista por unas declaraciones, sin tener en cuenta otros detalles y obviando todo lo que han hecho en favor de las mujeres, no tiene sentido. Da la sensación de que se ha querido buscar la polémica tirando de un hilo muy fino y no queriendo profundizar en la raíz del asunto.

No conozco la situación sociocultural japonesa actual pero, quizá, tirando de otro hilo, se hubiera podido indagar cuál es la situación laboral de la mujer en Japón (más concretamente en el mundo de la animación), si después de casarse deja su trabajo como suele ser habitual para centrarse en la familia y eso hace que haya menos mujeres en situación de llegar a dirigir un largometraje animado. O quizá no, yo no lo sé. Pero de ahí a sentenciar al Studio Ghibli hay un trecho. Lo que tengo claro es que si Hayao Miyazaki, en 1984, en lugar de Hideaki Anno2 hubiera conocido a una mujer con su talento, le hubiera dado las mismas posibilidades y responsabilidades. Miyazaki, y Ghibli, no buscan un trabajo hecho por hombres o mujeres. Buscan ofrecer un trabajo de la máxima calidad. Un trabajo en equipo.

Eso no quita que Yoshiaki Nishimura haya pecado de generalizar en exceso. Tachar de realistas a todas las mujeres es tan absurdo como falso. Habrá mujeres tan idealistas como cualquier hombre y viceversa. De hecho, cabe recordar que muchas de las películas realizadas por Studio Ghibli están basadas en obras creadas por mujeres: Kiki’s Delivery Service, Haru en el Reino de los Gatos, Cuentos de Terramar, El Castillo Ambulante o Kokuriko-Zaka Kara, y que en Ghibli hay mujeres encargadas de dar forma a los guiones de sus películas, como Keiko Niwa.

Por otra parte, si damos por correcta la traducción al inglés, Nishimura tampoco está criticando a nadie con sus palabras. De hecho, otra interpretación (igualmente errónea) podría ser que las mujeres tienen los pies en el suelo y los hombres somos más ilusos.

Al margen de la posibilidad de debatir constructivamente sobre la situación de la mujer en el sector de la animación, tanto en Japón como en el resto del mundo, es una pena que el nombre de Ghibli llegue a la opinión pública en estas circunstancias y con este tipo de argumentos.

1 Hayao Miyazaki no tiene cuenta de Twitter y aborrece la tecnología. De hecho, los mensajes que se le atribuyen fueron publicados por @miyasan_bot, un usuario que a día de hoy ha publicado más de 12.500 mensajes.
2 Por esa época la compañía, que aún no era Studio Ghibli, necesitaba más mano de obra y puso un anuncio. Hideaki Anno vino de Osaka para hacer la prueba y sorprendió a Miyazaki por su habilidad (y sus malas formas).

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Acerca de

Difundiendo la obra del Studio Ghibli desde 2005.

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