Seguramente es una de las historias más tristes de la filmografía del Studio Ghibli. Hotaru no haka (1988) fue dirigida por Isao Takahata. Está basada en un libro de Akiyuki Nosaka que se puede encontrar en español con relativa facilidad. El libro cuenta dos historias y una de ellas es la que se versiona en el anime.
Fruto de la casualidad, un amigo fue hace dos años a Japón y nos compró una caja metálica de caramelos. Pero no era una caja cualquiera. Para cualquier aficionado al Studio Ghibli, esa caja de apenas 200 yenes tenía el valor de una reliquia, al tratarse de la misma que aparecía en la película de Hotaru no haka. No es parte fundamental de la historia, pero es uno de esos momentos tiernos de la película. Por lo visto, el producto se puede comprar en los supermercados, así que no es algo que se pueda llamar «merchandising». A pesar de eso me ha parecido curioso comentarlo.
