Para el fan es un tema polémico. Para el resto es un tema que carece de todo el interés. La traducción, adaptación o a veces terjiversación de los títulos de las películas a veces trae discusiones, desde el buen sentido de la palabra, de lo más interesantes. Y como a los visitantes de este blog les gusta participar con sus comentarios e ir formando una pequeña comunidad de fanas alrededor, he creído oportuno dar mi opinión sobre la traducción y dejar las puertas abiertas de par en par para que se inicie, si así lo deseáis, un pequeño debate sobre qué nombre era mejor, si merecía la pena dejarlo en inglés.
La película se llamará El Castillo Ambulante. Considero que es un nombre tan correcto como cualquier otro, si no fuera por un detalle que, quién sabe, puede tener su peso en un futuro. En España se ha editado el libro de Diana Wynne Jones de Howl´s Moving Castle. Es prácticamente imposible encontrarlo (si alguien lo hace y me quiere comprar una copia, se la pago junto al envío). Ese libro tenía el título traducido como El castillo viajero.
En la página de Abacus podéis comprobarlo (y no os dejéis engañar, a pesar de su «disponibilidad» no lo tienen). Tiempo después viene la película, traducen el título y lo convierten en El castillo ambulante, como se puede ver en la página de Aurum. Supongamos que la película tiene, no le llamemos éxito, que en dos semanas no da mucho tiempo, pero digamosle repercusión. Supongamos que la editorial SM decide reimprimir un libro que ha pasado sin pena ni gloria para aprovechar las posibles ventas que esta película le puede dar. Y supongamos que la gente empieza a demandar El castillo ambulante por las librerías. Utópico, ¿verdad?
Entonces saquemos el argumento de la coherencia. Tan bueno (o malo) me parece un nombre como otro pero, ¿no se podía haber mantenido el criterio del libro para la película? Imaginemos por un momento que la Harry Potter se titula El mago del estigma en la cabeza, obviando cualquier referencia a Harry Potter. Sí, Harry Potter tiene suficiente éxito y repercusión como para ser conocido de un sólo vistazo, pero supongo que entedéis lo que quiero decir.
La otra opción podría haber sido mantener el nombre original. Pero ya se sabe, el inglés es difícil (en contra de lo que dicen los de Home English).
Ante este panorama, desde Ghibli normalmente se daban dos títulos a sus películas: uno en japonés y otro en inglés. De este forma se ahorraban el disgusto de ver cómo habían títulado sus películas.
Sea como fuere, el próximo 3 de marzo tenemos una cita. No nos van a dejar, pero tenemos que demostrar que películas de este tipo pueden tener su audiencia.