Primeras impresiones sobre Kaze Tachinu

SGW Kaze Tachinu - imagen 0 El pasado 19 de octubre se proyectó Kaze Tachinu (The Wind Rises) en el Festival Internacional de Cine de Cataluña, que se celebró en Sitges. Aunque en principio estaba previsto que la película comenzara a las 22:45, el retraso acumulado a lo largo del día hizo que la proyección se retrasara una hora más tarde según lo previsto. A lo largo de esta entrada podrás leer mis primeras impresiones sobre el último largometraje dirigido por Hayao Miyazaki.

Poniéndose en situación

A lo largo de las trece semanas que hace que se estrenó la película en Japón, han sido muchas las opiniones que se han podido leer en internet sobre este título. Eso –para los que las leemos– provoca que inevitablemente nos hagamos una idea de la película sin haberla visto. Por eso, como ahora estoy en la situación de dar mi opinión, me gustaría aclarar algunos puntos antes de empezar:

  • No es una película para niños
    Kaze Tachinu no es una película para niños. Os recomiendo NO llevar a niños menores de 16 años a verla –si algún día se puede ver esta película en el cine– porque seguramente se aburrirán. Este consejo no lo doy porque sea una película dura –al estilo de Hotaru no Haka–, sino porque el tipo de historia que se cuenta y el ritmo narrativo no es el más adecuado para ellos. Me imagino que habrá personas adultas a las que Mi Vecino Totoro o Ponyo en el Acantilado les parezcan demasiado infantiles y no guarden un buen recuerdo de ellas. En esta ocasión ocurre lo contrario. Nadie dijo que en el Studio Ghibli crearan películas únicamente para niños. Lo más sorprendente en este caso ha sido que el director de la película ha sido Hayao Miyazaki.
  • Es una película con ritmo lento
    Una de las críticas más extendidas entre algunos de los que han visto la película ha sido su ritmo. Kaze Tachinu es una película lento, para algunos aburrida. Esto, creo, ha sido una constante en las pocas películas del estudio dirigidas a público adulto (me viene a la mente Recuerdos del Ayer), aunque –de nuevo– sorprende más al ser una película dirigida por Hayao Miyazaki. Por esta razón, creo que ver la película tan tarde no ayudó mucho, ya que algunas personas comentaron que no pudieron evitar echar alguna cabezada.
  • No es una película polémica
    Kaze Tachinu fue una película rodeada de polémica. Pero, tras haberla visto, tengo que decir que la película no es en absoluto polémica. En ella no se hace alusión a ninguno de los temas que tanto revuelo provocaron en Japón durante los meses de julio y agosto, ni hay ningún otro tema que pueda causar molestia.
    Mi conclusión es que todo el revuelo fue provocado por los artículos publicados en la revista Neppu –revista oficial del Studio Ghibli– donde Hayao Miyazaki da su opinión sobre asuntos relacionados con la II Guerra Mundial, como el de las “mujeres de compañía”. A raíz de esto, en las muchas entrevistas que le hicieron al director para promocionar el proyecto, le preguntaron sobre estos y otros temas, a lo que el director seguramente respondió con la sinceridad a la que nos tiene acostumbrados.
    Y sí, es cierto, en la película fuman y mucho. Pero es un reflejo de la sociedad de esa época y, en mi opinión, algo que se ha exagerado un poco.
  • No es lacrimógena
    En algunas opiniones de la película me sorprendió que destacasen que la película era triste y que muchas personas habían salido del cine llorando. Sobre este asunto, debo confesar que no me pareció en absoluto lacrimógena. No voy a entrar en detalles, pero los pocos momentos tristes se ven venir o, en el peor de los casos, se desvelan en el tráiler oficial de la película (en mi opinión, al tráiler le sobran los 40 segundos finales).

Aclarado esto, creo que podemos empezar.

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Argumento

Kaze Tachinu es un biopic en el que se cuenta la vida de Jiro Horikoshi (1903–1982). Desde pequeño, Jiro siente una pasión desmedida por los aviones pero, debido a su miopía, debe desistir de su sueño de convertirse en piloto. Finalmente, decide convertirse en ingeniero aeronáutico, en lo que volcará toda su pasión.

Durante su época de estudiante, el 1 de septiembre de 1923, mientras viajaba en tren, sufre las consecuencias del gran terremoto de Kanto. Tras el seísmo, ayuda a una joven y a su tía herida a volver a su hogar. Este suceso será de vital importancia en el futuro para el protagonista.

Ya graduado, empieza a trabajar en Mitsubishi Internal Combustion Engine Company Limited, una planta de fabricación de aviones. Debido a la profunda crisis que atraviesa Japón y el ansia expansionista del país, los constructores de aviones se ven obligados a crear aviones de combate en lugar de aviones de pasajeros, algo que el protagonista asume con resignación, pero sin reducir su pasión.

Jiro Horikoshi se convierte en poco tiempo en uno de los ingenieros más prestigiosos de la empresa. Pero Japón está tecnológicamente varios años por detrás de las grandes potencias aeronáuticas de la época como Alemania, Estados Unidos, Inglaterra o Italia. A lo largo de la película –sobre todo en la segunda mitad –somos testigos de cómo la pasión por su trabajo entra en conflicto con su vida sentimental.

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Técnicamente

Si bien el argumento de la película –y sobre todo el ritmo– pueden provocar disparidad de opiniones, creo que técnicamente la opinión será prácticamente unánime. Kaze Tachinu –al contrario del experimento visual que fue Ponyo– posee el clásico estilo de fondos y escenarios del Studio Ghibli. El uso del 3D queda muy bien integrado con la animación tradicional y la animación es fantástica. No sé qué ocurrirá en el futuro, pero sería una buena noticia que a los herederos del estudio –Hiromasa Yonebayashi, Goro Miyazaki– les den más tiempo para desarrollar sus nuevos proyectos. Solo así, podrán intentar acercarse al virtuosismo técnico que puede ver en las películas de los maestros Hayao Miyazaki e Isao Takahata.

Seguramente el único reproche en este apartado sea el relacionado con apartado sonoro. Muchos de los efectos de los aviones –tal y como se pudo ver en un reportaje para la televisión japonesa– están hechos con la boca y posteriormente mezclados. El resultado da el pego y me parece aceptable, aunque es cierto que con ellos se pierde el realismo que se consiguió en Porco Rosso (1992), una película que guarda algunas similitudes con Kaze Tachinu. Este fue uno de los “experimentos” que se puso en práctica en esta película y del que ya se experimentó en el corto Yadosagashi (2006), también dirigido por Hayao Miyazaki y que únicamente puede verse en el Museo Ghibli.

La música, compuesta como suele ser habitual por Joe Hisaishi, me parece sensacional. El tema instrumental de base –que se versiona en numerosas ocasiones a lo largo de la película– tiene reminiscencias mediterráneas que le dan un toque alegre, ideal para los momentos en los que el protagonista sueña. En contrapunto, podemos escuchar temas más dramáticos, más en consonancia con el tono general de la película.

El único tema cantado de la banda sonora –Hikouki Gumo– fue compuesto e interpretado por Yumi Matsutoya, quien ya colaboró para el Studio Ghibli en la banda sonora de Kiki’s Delivery Service. Es una balada muy bonita que ha resurgido entre los japoneses tras más de 30 años de su estreno. La banda sonora de la película se puso a la venta el pasado 17 de julio.

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Opinión personal

Kaze Tachinu es una película atípica en la filmografía de Hayao Miyazaki. Por un lado, por la ausencia de momentos mágicos (sustituídos en esta ocasión por momentos “oníricos”). Por otro, por ser la película en la que con más claridad y sin tapujos ha mostrado una relación sentimental. Normalmente, en las películas del cineasta, se mostraba una relación afectuosa entre los personajes. Era un amor muy natural e infantil. Como muestra están las relaciones entre Pazu y Sheeta, Ashitaka y San o Chihiro y Haku. En esta ocasión –aunque el personaje de Jiro es bastante “soso”– Hayao Miyazaki presenta una relación sentimental adulta.

Pero todo lo dicho en el párrafo anterior no es una crítica. Dejando a un lado este tipo de detalles, Miyazaki teje un argumento con varias capas, como nos tiene acotumbrados, en el que mientras nos cuenta la vida del protagonista, muestra un periodo interesante –mucho más para la audiencia nipona– de la historia de su país y donde vuelca su pasión por la aeronáutica. Si bien no es ninguna segunda parte, podría considerarse como la segunda película “capricho” del director tras Porco Rosso, pero enfocada claramente a un espectador más adulto.

Una de las cosas que menos me ha convencido ha sido la elección de la voz del protagonista de la película. En un vídeo se puede ver como Hayao Miyazaki y Toshio Suzuki –tras varias pruebas fallidas– decidieron hacer una audición a Hideaki Anno –director de animación de, entre otras, Shin Seiki Evangelion– que les convenció. Al margen del escaso bagaje de Anno como actor de doblaje, creo que su tono de voz “envejece” al protagonista. Tampoco ayuda su tono de voz en un personaje como el de Jiro, bastante poco expresivo. De todas formas, si en el Studio Ghibli lo escogieron fue porque vieron que podía dar el tono adecuado que buscaban para el protagonista de su proyecto.

Sin considerarla una de sus mejores películas, personalmente me ha gustado. Los detalles que he destacado antes y algunos que no han gustado a otros espectadores no me han hecho considerar a Kaze Tachinu una mala película. Por el contrario, admiro que un director con prestigio internacional que podría vivir de las rentas o de secuelas de sus grandes éxitos comerciales, y que haya finalizado su carrera como director de largometrajes de animación con un proyecto atípico en su filmografía, diferente y arriesgado.