Calendarios Ghibli en Norma Cómics

Una entrada para una minoría, seguramente. Aquellos que viváis en Barcelona o alrededores (o que estén en Barcelona con motivo del Salón del Manga), si os pasáis por la librería Norma Cómics de Arco de Triunfo podréis ver dos calendarios del Studio Ghibli que se pueden sumar a los que comenté en su día en otra entrada.

Si sois osados, podéis preguntar su precio. Si sois unos temerarios, podéis incluso comprarlos. Yo, como soy un cobarde, me limité a hacer la fotografía.

Totoro en cines

Ya se saben más datos sobre el estreno de Totoro en cines españoles. Desgraciadamente solo se estrena en 5 salas, tres en Barcelona y dos en Madrid. Aquellos que estén en el Salón del Manga de Barcelona también tendrán la oportunidad de ver la película.

Según leo en el Ghibli blog, Aurum planea mover las 5 copias por varias ciudades españolas, aunque aún es pronto para dar datos al respecto.

Un estreno en cines bastante austero, sinceramente. Algo que dejará con muchas ganas a más de un aficionado al que le gustaría ver la película en pantalla grande. También es cierto que, por mucho que nos pueda sorprender, las películas de Ghibli no son un producto goloso para las carteleras españoles. Estamos muy lejos del éxito de taquilla que tienen las películas de Ghibli en países como Francia o Estados Unidos.

Visto en Ghibli-blog (Aurum)

Gracias a Eli por el aviso.

Opinión: paralelismos Ghibli-Pixar

Esta entrada pretende ser una recopilación y organización de ideas que me surgieron cuando pensé en la evolución de, seguramente, dos de los estudios de animación más importantes de la historia: Studio Ghibli y Pixar Animation Studios. Lo que a continuación comento no es más que una opinión personal, que podéis compartir o no, y os invito a que participéis en los comentarios con vuestras aportaciones o réplicas.

Los orígenes:
A principios de los 1980, Hayao Miyazaki e Isao Takahata tenían la intención de llevar la animación japonesa un paso más allá. Querían desmarcarse de la filosofía imperante en el mundo de la animación en la que se buscaban productos resultones, fruto de presupuestos muy ajustados y fechas de entrega muy apuradas. Productos de rápida creación, rentables para una sociedad de consumo rápido. Querían demostrar que se podía hacer animación de calidad y económicamente viable. Sus ideas eran muy radicales, basadas en confiar en un único proyecto en el que depositarían toda su habilidad, su confianza y del que dependería su futuro. Unos ideales muy arriesgados de los que, no sin problemas, llegaron a recoger frutos en el futuro.

En la misma época, pero muy lejos de Japón, en Emeryville (California), John Lasseter tenía la ilusión de crear un estudio de animación en 3D. Creía firmemente en las posibilidades de la animación 3D, a mediados de los 1980, y estaba reuniendo apoyos para crear Pixar Animation Studios. Gran admirador del cine de Miyazaki, se inspiró parcialmente en la filosofía del Studio Ghibli para adaptarla a su proyecto.

Es curioso ver, con el tiempo, cómo logran el éxito ambos estudios. Por su parte, Ghibli seguía fiel a sus principios de hacer largometrajes, única y exclusivamente hasta 1992, en los que invertía el dinero que tenían para hacer el mejor producto posible. Después de varios proyectos de muy moderado éxito, cosecharon su bien merecido premio a principios de los 1990. Su verdadero espaldarazo y reconocimiento mundial vino en 1997 con Mononoke Hime.

En Pixar, liderados por Lasseter, empezaron a trabajar realizando cortometrajes en 3D y trabajando para el mundo de la publicidad, la televisión y el cine haciendo encargos de corta duración. Fueron paso a paso, con no pocos problemas, demostrando que el 3D tenía muchas posibilidades y que en breve sería una opción a tener muy en cuenta. Gracias a la confianza, y el dinero, de Steve Jobs, que confió ciegamente en el proyecto de Lasseter, consiguieron tener la oportunidad de hacer el primer largometraje realizado con técnicas 3D en 1995. Su nombre es Toy Story y tuvo un éxito arrollador.

Aquí me quiero detener en un detalle curioso. Pixar “tomó prestada” la filosofía Ghibli, la suavizó y la pasó por el tamiz de la cultura americana. Esto hizo que llegaran a tener éxito de una manera menos arriesgada, aunque no exenta de sustos, de la que usó Ghibli. Es importante destacar que Lasseter adaptó los principios de Ghibli, pero no los “calcó”. Seguramente, de haber seguido los principios de Ghibli a rajatabla, hubiera fracasado en el intento.

Evoluciones:
A medida que pasa el tiempo, ambos estudios van evolucionando, cada uno a su manera y en base a sus necesidades, para afrontar el futuro con garantías. Ghibli empezó a aceptar otro tipo de encargos al margen de los largometrajes: vídeoclips, anuncios de televisión, videojuegos, cortometrajes, etc. manteniendo su filosofía pero abarcando más trabajo, logrando ser una empresa menos arriesgada y más rentable.

Pixar, por su lado, sigue creando proyectos de gran calidad, aunque ahora está arriesgando en un tema que desde siempre había estado encorsetado por unas ideas preestablecidas que no se habían apenas cuestionado en mucho tiempo. Me refiero a los argumentos, las tramas, los protagonistas. Y ahí, creo, han decidido dar un paso adelante gracias al éxito cosechado por sus películas y, en parte, a lo visto en algunas producciones del Studio Ghibli. Sin duda alguna, las películas de Pixar, de un tiempo a esta parte, están siendo más osadas a lo que estamos acostumbrados, sobretodo en occidente. Up está protagoniza por un abuelo gruñón y un niño con problemas familiares. Aunque pueda parecer absurdo, al tratarse de una película de animación dirigida a un público infantil, no deja de ser un riesgo a muchos niveles (argumento, merchandising, etc.). En este ocasión, no puedo evitarlo, cuando pienso en Up recuerdo inevitablemente Howl´s Moving Castle, una película dirigida por Hayao Miyazaki protagonizada por una abuela de 90 años. Tres cuartos de lo mismo ocurrió con Wall-E, una película en la que los primeros 30 minutos son prácticamente mudos. Insisto, puede parecer una tontería, pero no debemos perder de vista que se trata de proyectos que cuentan con un gran presupuesto y que una mala taquilla puede tener graves consecuencias. En ambos casos, Pixar se salió con la suya, logrando que ambos títulos fueron un éxito mundial y, de paso, rompiendo algunas barreras absurdas que había sido autoimpuestas (resumiendo, que los niños son tontos).

A pesar de que ahora no lo parece, en 1988 el Studio Ghibli quiso estrenar dos películas, a la vez, con dos argumentos poco convencionales/arriesgados. Por un lado tenemos a Totoro, verdadero icono del estudio y querido por todos los aficionados a Ghibli, pero que tuvo serios problemas para ser estrenado en los cines japoneses. Pensarlo por un momento: unos bichos de un bosque de un pueblo japonés con una sonrisa peculiar que son descubiertos por dos niñas. Si nos preguntan ahora, todos diremos que será un éxito seguro, pero en 1988 la cosa no estaba tan clara, o al menos los comerciales que en un principio no lo veían claro. Por otro lado, Isao Takahata estaba preparando una película protagonizada por dos niños durante la Segunda Guerra Mundial y que sufren las consecuencias de los ataques americanos. Tuvieron algunos problemas para salirse con la suya y estrenar las dos películas.

Conclusión:
Pixar y Ghibli no son tan diferentes al fin y al cabo. Ambos persiguen lo mismo, aunque han partido de puntos de inicio distintos y han ido por caminos distintos. Es curioso ver la evolución de ambos estudios y comprobar cómo han ido acercando sus posturas y como, consciente o inconscientemente, han recibido influencias los unos de los otros.